

60 AÑOS NO SON NADA CUANDO SE QUIERE VOLVER A EMPEZAR
“La constancia vence, lo que la dicha no alcanza” dice un
conocido refrán popular y es precisamente esa persistencia
la que ha caracterizado a la vida del señor Lubomyr
Wyhnansky, venezolano
de ascedencia alemana,
quien a sus
61 años está emprendiendo la
aventura más arriesgada de su vida.
Debido
a la crisis económica y de seguridad por la que atraviesa
Venezuela, Lubomyr, se vio obligado a abandonar su país , a
renunciar a
su
propia empresa a la cual le dedicó toda su vida laboral
y a refugiarse en una tierra
extraña, ajena a su historia y a su pasado.
Lo único que trajo consigo fue la sabiduría del arte de la
relojería. Lubomyr estaba batallando en una guerra contra el
tiempo pues el plazo para quedarse legalmente en Estados
Unidos se aproximaba apocalípticamente a su fin.
“Estaba muy confundido. Algunos abogados me proponían
procedimientos muy costosos inalcanzables a mi
presupuesto” manifiesta Lubomyr. Cansado de
asesoramientos legales irreales a su situación, Lubomy
acudía a todos los seminarios de inmigración que
escuchaba. Y fue
precisamente en una charla de Inmigración realizada por
la organización
CASA
en febrero del año 2006 que Lubomyr encontró a un equipo
de profesionales de inmigración dispuesto a escucharlo y
estudiar a profundidad su caso. “La señora de
CASA
realmente analizó mi situación, evaluó todas las
posibilidades que tenia de tramitar mi legalidad, se
comprometió” señala Lubomyr.
Faltaba mucho camino por recorrer pero
él ya no estaba sólo pues ahora contaba con el apoyo de un
equipo de profesionales en los que confiaba. En
CASA
luego de conocer la experiencia y el bagaje empresarial de
Lubomyr
le
aconsejaron buscar una empresa por la cual gestionar una
visa de trabajo. Teniendo clara la meta, Lubomyr comenzó a
buscar esta empresa; pero muy pronto se dio cuenta de la
necesidad de aprender el idioma pues él necesitaba no sólo
aportar su sabiduría como relojero profesional sino estar en
condiciones de comunicarse con sus futuros clientes o
compañeros de trabajo.
Fue así como a sus 59 años decidió
estudiar ingles tiempo completo mientras buscaba la empresa
por la cual tramitar su visa de trabajo.
CASA
le gestionó su visa de estudiante, documento que le permitió
tener
una legalidad temporal. “La
espera fue angustiosa y larga pero finalmente llegó mi visa
y fue así como
regresé nuevamente a este país
con una visa sellada de estudiante” recuerda este luchador.
La incertidumbre continuaba pero la meta ahora era muy
clara: tener su visa de trabajo. Luego de una ardua
búsqueda, Lubomyr consiguió una empresa que apreciara su
experiencia como relojero reconocido en Venezuela y le
permitiera gestionar su visa.
CASA
le asesoró en todos los documentos y trámites. Finalmente,
en abril del 2007
su constancia y empuje fueron
premiados al ser aprobada su visa de trabajo. “Después de
año y medio de estar guiando al Sr. Lubomyr, tuvimos la gran
satisfacción de ayudarlo a cumplir su sueño: tener una
estabilidad legal que le permita trabajar y aportar a este
país a través de su conocimiento”
sostiene Consuelo Garcés,
jefe del equipo de paralegales
de
CASA.
Pero los retos y los triunfos no paran
ahí.
Gracias a la sabiduría en el
arte de la relojería, Lubomyr ha mejorado la productividad
de la empresa considerablemente haciendo que el servicio de
reparación y mantenimiento de relojes de pared que él ofrece
se convierta en la fuente número uno de ingresos. El aporte
de Lubomyr ha hecho que la empresa sobreviva una fuerte
crisis económica
ya
que la comercialización de joyas finas a la que
tradicionalmente se ocupaba la empresa ha disminuido
bastante debido a la recesión por la atraviesa Miami.
Son inmigrantes valientes y trabajadores como este hombre de
60 años quien labora 7 días a la semana de 8 de la mañana a
7 de la noche quienes están demostrando que a pesar de los
obstáculos si es posible volver a empezar a los 60 años
haciendo las cosas correctamente y alcanzando el triunfo a
través de su profesión.
“Mi sueño? Tener tranquilidad y la residencia americana
para que mi esposa se quede aquí conmigo” es ahora la
nueva meta que se impone Lubomyr y lo más posible es que
la alcance pues su paciencia y fortaleza ya han sido
probadas. “El
futuro es lo que cada uno se forja y si es el designio
de Dios seguir en Estados Unidos trabajando en paz, aquí
seguiré” concluye Lubomyr.
Escuche el testimonio del Sr. Lubomy haciendo click
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